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Crear tramas con papel Craftint

Josep Mª Beà no acaba de decidirse a crear un blog y volcar en él toda su sabiduría y sentido del humor. Mientras se lo piensa ahí va otra perla, de su puño y letra, explicando la técnica del Craftint, muy usada en los años 50 para la obtención de tramas en las ilustraciones.

Os dejo con Beà:

Vamos a hablar del la técnica llamada Craftint que antaño fue utilizada en USA por muchos dibujantes de cómic.

La síntesis teórica del Craftint sería:  Técnica que permite trazar simultáneamente dos tonos de grises sobre un papel especial.

El papel responde al nombre de Doubletone de la firma Craftint. Se trataba de un papel marca Bristol (empleado básicamente en dibujo arquitectónico y para publicidad) sobre el que se imprimían dos tramas invisibles de líneas, puntos u otros elementos y que aparecían al recibir dos emulsiones reveladoras.

Después del dibujo a lápiz y del entintado, se accedía a dos botecitos que contenían:

A- Líquido revelador.
B- Líquido revelador.

Mojando un pincel en el A y aplicándolo en el papel aparecía la primera trama antes invisible (por ejemplo, líneas paralelas inclinadas hacia la derecha) de intensidad oscura.

Mojando otro pincel en el B y aplicándolo en el papel  aparecía la segunda trama antes invisible (por ejemplo, líneas paralelas inclinadas hacia la izquierda) de intensidad clara.

En el folleto de instrucciones para el uso del Craftint se indica:

Usar el revelador Nº 21 para revelar las sombras oscuras donde se desee.
Usar el revelador Nº 22 para revelar tonos claros donde se desee.
Es muy importante que los tonos oscuros sean revelados primero y que dicho revelador sea secado inmediatamente después de ser aplicado.
No deje que los reveladores se sequen en la página. No aplicar ningún revelador encima de otro mientras estén húmedos.“

Gracias a desatender por completo las indicaciones del fabricante y ceñirse a sus propios criterios de experimentación, Roy Crane alcanzó unos resultados asombrosos, de una expresión artística insólita y de difícil imitación.

A finales de la década de los 50 del pasado siglo, una empresa inglesa fabricó un remedo del Craftint de infausto recuerdo por su complicado procedimiento. Yo mismo lo usé y tuve que tirarlos por la ventana de mi estudio.

Josep María Beà

Otros ejemplos:

Ilustración para FNAC

Hace un par de semanas nos pidieron a diez dibujantes de cómic una ilustración para celebrar la renovación de la librería de FNAC de Callao, en Madrid. Me comentaban que debía ser un original sobre papel, a 50 x 70 cm, así que lo primero que pensé es: “¡Vaya, hace años que no toco las pinturas de verdad!”.

Aquí va una pequeña muestra del proceso:

Tras la necesaria documentación fotográfica del edificio de FNAC, hago un boceto digital. Las formas y colores quedan establecidos. Después debo imprimirlo al tamaño del original para poderlo calcar en el papel adecuado. Para ello usé PosteRazor, una aplicación gratuita y multiplataforma que permite imprimir una imagen gigante en varias hojas DinA4. Pego las hojas con cinta adhesiva y las cuelgo de la ventana.

Con un lápiz de color calco el dibujo en el papel del original.

Recupero unas anilinas de más de 15 años y cruzo los dedos. Definitivamente, las anilinas Vallejo deben ser radiactivas porque duran una eternidad… Aplico el color base.

Coloco las primeras sombras. Ahora empiezo a usar las acuarelas de pastilla, para darle un acabado más opaco.

En la tarde siguiente, con el papel bien seco, aplico los últimos toques con los lápices de colores.

Dibujo terminado. La idea era aprovechar las características del edificio de FNAC y convertirlo en un tablero de dibujo con tintero incluido. Hubiera quedado más con mi estilo actual si hubiese podido hacerlo en digital, aunque han sido dos tardes agradables en contacto con el papel, las pinturas y las virutas de los lápices.

Por cierto… sí, es ella. Me hacía gracia volverla a dibujar. 😉

Proceso de guión de cómic

Antes de empezar un guión parto de un resumen en el que se relatan las partes más importantes de la historia que voy a contar. Este resumen suelo fragmentarlo y le aplico un número aproximado de páginas a cada parte, para ceñirme a la extensión que tendrá álbum.

Después empiezo a escribir el guión técnico, donde indico el número de la página y viñetas, las descripciones de las viñetas, los diálogos y los textos de apoyo. Desde hace poco, esta parte del proceso la realizo con Celtx (software gratuito y multiplataforma) que facilita sumamente el trabajo. Por ejemplo: si elimino o añado una página o una viñeta, Celtx me reordena el resto del guión y añade una nueva numeración a todo.

Actualmente estoy siguiendo un método de trabajo diferente porque el proyecto en el que estoy involucrado me está resultando más difícil de lo habitual. Tras varios intentos de abordar la historia según la metodología al uso, he optado por dibujar directamente un storyboard con diálogos, sin pensar en cuántas páginas va a ocupar el álbum y sin un resumen previo. Aunque tengo claras algunas de las cosas que quiero contar, no estoy muy seguro de la importancia que debería darle a cada una de ellas, por eso estoy improvisando; me dejo llevar por los paisajes, los personajes, las frases del diario que estoy tratando de adaptar al cómic. No sé muy bien a dónde voy a ir a parar pero el hecho de haber pasado del modo “sólo texto” al “texto+imágen” me está ayudando bastante.

libreta.jpg

El story lo hago a lápiz en una libreta y con un acabado desastroso. Crear el guión desde cero de esta forma tiene sus inconvenientes: cuando decido añadir páginas en medio de unas que ya he dibujado debo enganchar con cinta adhesiva el nuevo pliego. A medida que el trabajo avanza la libreta se va convirtiendo en una especie de monstruo de Frankenstein. Le arranco páginas que ya no considero importantes, añado notas que sugieren cambios, pego medias páginas a modo de parche o fotocopias… A la mitad del guión ya no puedo cerrar la libreta de tantos añadidos que tiene.


hojas.jpg

Como medida de apoyo, para poder retomar el hilo de la historia de un simple vistazo, engancho unas notas informativas en la pared, siguiendo una línea de tiempo acorde a la historia. Esas notas describen las escenas más importantes y me permiten reordenar la narración y proponer nuevos planteamientos sin tener que trabajar en la libreta..


notas.jpg


Cuando el storyboard esté terminado, transcribiré los diálogos a Celtx para corregir y tener una copia digital para el rotulado.


celtx.jpg

Microstoryboard

Llevo unos meses trabajando en el guión del próximo proyecto y, ahora que voy llegando al final, acabo de descubrir algo que seguro no es nada nuevo. 😛

Me agiliza bastante el trabajo si dibujo un microstoryboard antes del storyboard propiamente dicho. Parece una redundancia pero lo cierto es que el microstory (3 x 4 cm la plancha) me permite borrar una página y rediseñarla en unos segundos mientras que borrar un storyboard más elaborado es algo más trabajoso.

El microstory, como es a tamaño de pulga y no precisa detalle alguno, lo puedes trabajar en condiciones relativamente incómodas (yo lo estoy empezando a probar en el tren). Sólo es importante planificar la cantidad de páginas que te va a ocupar una secuencia y unos breves apuntes de lo que serán los diálogos. Luego, en el storyboard de verdad, ya se puede trabajar la composición de página.

Ahí van unas fotos de mis microstoryboards antes de usar una plantilla:

Y aquí una plantilla que acabo de hacer para imprimirla y empezar a garabatear: