El guionista Wander Antunes entrega su trabajo en forma de story board, por lo que todo se hace comprensible en un primer vistazo. Generalmente el resultado final es muy parecido al propuesto por él.
En este caso hice un nuevo story (en lápiz azul) para introducir pequeñas variaciones. Al final, la página resultante recoge un poco de cada uno.
La Polla (antes La Polla Records) es una de mis bandas de rock preferidas y su disco El último de Polla es de obligada audición si te gusta el punk rock.
Iros todos a la mierda es una canción liberadora, de ésas que te gustaría gritar a alguien de vez en cuando. Ahora viene al pelo por la cantidad de ladrones que están apareciendo en la política española, pero candidatos hay en todas partes y de todas las índoles.
El álbum saldrá a la venta el 6 de mayo, presentándose como novedad en el 28 Salón del Cómic de Barcelona y la edición contará con 12 páginas de material extra, una buena traducción y papel de color natural que no alterará ni un ápice el color de las páginas.
El hecho de formar parte de la colección Nómadas supone una diferencia de tamaño con respecto a la edición original de Dupuis. La intención no es hacer una mera reducción, sino una edición perfectamente adaptada a la colección. Por este motivo, he estado revisando las 78 páginas y modificando una gran parte de los bocadillos, hasta conseguir que el texto encaje de forma holgada y su lectura resulte agradable. En ocasiones he alargado los bocadillos, los he desplazado o, en un caso, dividido en dos.
También he recuperado y rediseñado mi tipografía original, con la que he rotulado mis trabajos desde hace años. Ofrece una buena legibilidad y se integra perfectamente con el dibujo.
En fin, el libro está teniendo muy buenas críticas en el mercado franco-belga y esta edición merecía estar a la altura.
Hoy he dedicado el día a hacer un lavado de cara a la web y, de paso, limpiar un poco el código para que cargue más rápido. La intención es que vaya creciendo, pero con mucha calma…
Para el diseño web he utilizado Kompozer, un software multiplataforma, intuitivo, gratuito y en un montón de idiomas. Aún está un poco verde, al menos en Mac he detectado pequeños fallos, pero es absolutamente funcional y altamente recomendable.
Antes de empezar un guión parto de un resumen en el que se relatan las partes más importantes de la historia que voy a contar. Este resumen suelo fragmentarlo y le aplico un número aproximado de páginas a cada parte, para ceñirme a la extensión que tendrá álbum.
Después empiezo a escribir el guión técnico, donde indico el número de la página y viñetas, las descripciones de las viñetas, los diálogos y los textos de apoyo. Desde hace poco, esta parte del proceso la realizo con Celtx (software gratuito y multiplataforma) que facilita sumamente el trabajo. Por ejemplo: si elimino o añado una página o una viñeta, Celtx me reordena el resto del guión y añade una nueva numeración a todo.
Actualmente estoy siguiendo un método de trabajo diferente porque el proyecto en el que estoy involucrado me está resultando más difícil de lo habitual. Tras varios intentos de abordar la historia según la metodología al uso, he optado por dibujar directamente un storyboard con diálogos, sin pensar en cuántas páginas va a ocupar el álbum y sin un resumen previo. Aunque tengo claras algunas de las cosas que quiero contar, no estoy muy seguro de la importancia que debería darle a cada una de ellas, por eso estoy improvisando; me dejo llevar por los paisajes, los personajes, las frases del diario que estoy tratando de adaptar al cómic. No sé muy bien a dónde voy a ir a parar pero el hecho de haber pasado del modo “sólo texto” al “texto+imágen” me está ayudando bastante.
El story lo hago a lápiz en una libreta y con un acabado desastroso. Crear el guión desde cero de esta forma tiene sus inconvenientes: cuando decido añadir páginas en medio de unas que ya he dibujado debo enganchar con cinta adhesiva el nuevo pliego. A medida que el trabajo avanza la libreta se va convirtiendo en una especie de monstruo de Frankenstein. Le arranco páginas que ya no considero importantes, añado notas que sugieren cambios, pego medias páginas a modo de parche o fotocopias… A la mitad del guión ya no puedo cerrar la libreta de tantos añadidos que tiene.
Como medida de apoyo, para poder retomar el hilo de la historia de un simple vistazo, engancho unas notas informativas en la pared, siguiendo una línea de tiempo acorde a la historia. Esas notas describen las escenas más importantes y me permiten reordenar la narración y proponer nuevos planteamientos sin tener que trabajar en la libreta..
Cuando el storyboard esté terminado, transcribiré los diálogos a Celtx para corregir y tener una copia digital para el rotulado.
Llevo unos meses trabajando en el guión del próximo proyecto y, ahora que voy llegando al final, acabo de descubrir algo que seguro no es nada nuevo.
Me agiliza bastante el trabajo si dibujo un microstoryboard antes del storyboard propiamente dicho. Parece una redundancia pero lo cierto es que el microstory (3 x 4 cm la plancha) me permite borrar una página y rediseñarla en unos segundos mientras que borrar un storyboard más elaborado es algo más trabajoso.
El microstory, como es a tamaño de pulga y no precisa detalle alguno, lo puedes trabajar en condiciones relativamente incómodas (yo lo estoy empezando a probar en el tren). Sólo es importante planificar la cantidad de páginas que te va a ocupar una secuencia y unos breves apuntes de lo que serán los diálogos. Luego, en el storyboard de verdad, ya se puede trabajar la composición de página.
Ahí van unas fotos de mis microstoryboards antes de usar una plantilla:
Y aquí una plantilla que acabo de hacer para imprimirla y empezar a garabatear:
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