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Invitación de boda de JM Beà

El dibujante Beà me manda una perla para colgar en el blog.
En palabras suyas:

“Es una reliquia desconocida.
Se trata de la participación de nuestra boda en 1970.  A ninguna de ambas
familias les hizo la más mínima gracia el chiste”.

Más tras las vacaciones…

Clic para ampliar.

Cochambre editorial

Beà me pasó hace meses esta ilustración con el comentario que sigue a continuación. Un buen documento para hacerse una idea de cómo funcionaban las editoriales hace unos lustros.

No sé si te mandé esta portada. Es del 52. Aunque parezca imposible, el dibujante nunca había visto una puerta con pomo. Observa dónde lo ha puesto. No exagero, había mucha gente en la posguerra que jamás había visto una puerta más o menos seria, y los dibujantes no nos importaba otra vida que la de los tebeos.  ¿Nadie se dio cuenta del error cerrojero? ¿Ni el tío que recogió el original, ni la secretaria de Bruguera, ni el fotolitero, ni nadie de la imprenta vio eso? Es posible que lo vieran. Es posible que el mandamás dijera ¿y qué pasa? Y no pasó nada. Siempre seremos un país infeliz y en estado amébico, incluso.

Crear tramas con papel Craftint

Josep Mª Beà no acaba de decidirse a crear un blog y volcar en él toda su sabiduría y sentido del humor. Mientras se lo piensa ahí va otra perla, de su puño y letra, explicando la técnica del Craftint, muy usada en los años 50 para la obtención de tramas en las ilustraciones.

Os dejo con Beà:

Vamos a hablar del la técnica llamada Craftint que antaño fue utilizada en USA por muchos dibujantes de cómic.

La síntesis teórica del Craftint sería:  Técnica que permite trazar simultáneamente dos tonos de grises sobre un papel especial.

El papel responde al nombre de Doubletone de la firma Craftint. Se trataba de un papel marca Bristol (empleado básicamente en dibujo arquitectónico y para publicidad) sobre el que se imprimían dos tramas invisibles de líneas, puntos u otros elementos y que aparecían al recibir dos emulsiones reveladoras.

Después del dibujo a lápiz y del entintado, se accedía a dos botecitos que contenían:

A- Líquido revelador.
B- Líquido revelador.

Mojando un pincel en el A y aplicándolo en el papel aparecía la primera trama antes invisible (por ejemplo, líneas paralelas inclinadas hacia la derecha) de intensidad oscura.

Mojando otro pincel en el B y aplicándolo en el papel  aparecía la segunda trama antes invisible (por ejemplo, líneas paralelas inclinadas hacia la izquierda) de intensidad clara.

En el folleto de instrucciones para el uso del Craftint se indica:

Usar el revelador Nº 21 para revelar las sombras oscuras donde se desee.
Usar el revelador Nº 22 para revelar tonos claros donde se desee.
Es muy importante que los tonos oscuros sean revelados primero y que dicho revelador sea secado inmediatamente después de ser aplicado.
No deje que los reveladores se sequen en la página. No aplicar ningún revelador encima de otro mientras estén húmedos.“

Gracias a desatender por completo las indicaciones del fabricante y ceñirse a sus propios criterios de experimentación, Roy Crane alcanzó unos resultados asombrosos, de una expresión artística insólita y de difícil imitación.

A finales de la década de los 50 del pasado siglo, una empresa inglesa fabricó un remedo del Craftint de infausto recuerdo por su complicado procedimiento. Yo mismo lo usé y tuve que tirarlos por la ventana de mi estudio.

Josep María Beà

Otros ejemplos:

La loca vida de los dibujantes de los 60

Josep Mª Beà, como todos los autores de su generación, podrían deberían escribir un libro contando los alocados momentos de la profesión en la década de los 60. En cómic ya disfrutamos desde hace años de Los profesionales de Carlos Giménez, una de esas series que podríamos releer una y mil veces, pero estaría bien algo parecido en narrativa.

Mientras se deciden, ahí va una perla en palabras del propio Beà:

Sobre la máquina JCB-4C.
Nos costó (a mi socio y a mí) 600.000 pelas de 1963, me lié a firmar letras y compramos una JCB-4C , nos la trajeron de Inglaterra. Era un cacharro, una bestia. Aquí no había excavadoras de aquel nivel, así que la jugada maestra era alquilarla por horas a empresas de construcción. Contratamos un palista que la manejara y nosotros nos manteníamos a pie de obra, con los brazos cruzados, controlando. Las empresas nos la quitaban de las manos. Dragados y Construcciones la contrató indefinidamente y nos daba un vale por las horas de funcionamiento diario que se cobraba a los quince días. La tuvimos unos seis o siete años. Trabajaba sola, era una máquina de hacer pasta. Llegamos a construir con ella los muros de contención del río Besós, por ejemplo. Teníamos veinte años y aquello era un chollo, así que nos desmadramos: tal como entraba el dinero nos lo pateábamos. En alguna ocasión, cuando el maquinista estaba de baja, llegué a manejarla yo. Era muy fácil excavar zanjas con aquel cacharro. Llegué a conducir la JCB por las calles de Barcelona, en plan de coña, yendo ha buscar chicas a su casa.
Fueron tiempos divertidos.


Beà dentro de la bestia:

Tarjeta de visita (dibujada por él, claro):

Robert Fawcett

Hace unas semanas Josep Mª Beà me envió unas ilustraciones de Robert Fawcett. Beà, como muchos dibujantes de su generación, es un gran conocedor de estos autores americanos de la década de los 40-50. Es un gustazo oirle hablar de las técnicas empleadas por estos autores, de cómo utilizaban el pincel seco o cómo conseguían esos tonos de gris con el lápiz litográfico.
Ahí van unas ilustraciones y un par de enlaces que he encontrado.

37 Fawcett

Fawcett50

08 Fawcett

Biografía e ilustraciones de Fawcett,en inglés.
Un interesante post con ilustraciones, en español.