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Archivo para enero, 2012

Loquillo_Sol

Jueves, 26 de enero de 2012

Si Guerres silencieuses tuviese banda sonora, ésta podría ser la suya:

No creo en grandes ideas, ni creo en documentos de interés humano.
Tu padre pasa, saluda la cámara, baila con tu madre, tienen 20 años.
Y yo, sólo observo el sol, como entra el sol
sólo observo el sol, como entra el sol
en los lugares que habitan los hombres, y se refleja su luz
sólo observo el sol, sólo observo el sol.
Vivo pegado a la tierra, la gravedad me impide caer al espacio
y merodean objetos que aprecio, mi vista y cariño los desgastan a diario.
Y yo, sólo observo el sol, como entra el sol
sólo observo el sol, como entra el sol
en los lugares que habitan los hombres y se refleja su luz.
Sólo observo el sol, sólo observo el sol.
Y yo, sólo observo el sol, como entra el sol
sólo observo el sol, como entra el sol
en los lugares que habitan los hombres y se refleja su luz.
Sólo observo el sol, sólo observo el sol.
Sólo observo el sol, sólo observo el sol.
Sólo observo el sol, sólo observo el sol.

Jaime Martín Pausa musical

Guerres silencieuses_ documentación

Martes, 24 de enero de 2012

El trabajo de documentación en Guerres silencieuses se centró en dos puntos: reconstruir el entorno de la infancia y juventud de mis padres, en Hospitalet y Barcelona, en los años 40, 50 y 6o y, por otra parte, recrear el ambiente de un cuartel militar en el territorio de Ifni, en África noroccidental.

Recuperar imágenes de cómo era el barrio donde vivieron mis padres de pequeños no fue muy difícil. Recurriendo a la família se puede encontrar material suficiente y  es fácil encontrar fotos en internet. Cuando no existen documentos gráficos sólo queda plasmar con dibujos lo que describen otros.

La parte de documentación militar fue la más dura. Yo no hice el servicio militar, así que debía ceñirme a los recuerdos de mi padre y las escasas fotografías que tomó en su paso por aquel lugar (a finales de los 50 era caro revelar un carrete). En internet hay bastantes material, aunque no siempre queda claro de qué cuartel se trata, o de qué reemplazo (según el año, los uniformes habían cambiado de color, el fusil de modelo y de comer en el suelo, en campo abierto, se pasó a hacerlo sentados en un comedor… ). Una vez más, recurrí  a la interpretación de lo descrito por los testimonios.

A continuación algunas fotos sobre las que me apoyé para algunos escenarios y unos bocetos basados en las descripciones de mi padre.

Jaime Martín Cómic