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Corel Painter debe morir
Hace pocas semanas compré una actualización de Painter 11 y la experiencia no pudo ser más penosa, pero antes un poquito de historia.
Painter fue desarrollado por Mark Zimmer y Tom Hedges, de Fractal Design, para la plataforma Macintosh a principios o mediados de los 90. Fue por estas fechas cuando lo probé por primera vez. Era menos intuitivo que ahora, pero estaba claro que aquel era un software para ilustradores y artistas gráficos en general (Photoshop siempre ha estado más enfocado al fotógrafo y al diseñador gráfico). Después fue adquirido por MetaCreations y fue evolucionando siempre a mejor. Aunque en esa época yo era un usuario esporádico, era evidente que Painter se convirtió en un software estable en el que podías confiar, aunque, todo hay que decirlo, en cuestiones de estabilidad Photoshop siempre ha sido el mejor. Unos años después Corel compró el programa y ya me entró el miedo: se habló que Corel iba a discontinuar la versión para Mac. Finalmente no fue así y tras una etapa de transición en la que se le rebautizó como Procreate Painter, Corel nos sorprendió con una versión 8 traducida al español y con unas mejoras en la interfaz que lo hacían más productivo y, por qué no, más parecido a Photoshop.
A partir de aquí el pobre Painter fue degenerando un poco hasta convertirse en un software un tanto plomizo al que le costaba mover las imágenes, produciendo aberraciones en pantalla y colgándose hasta lo insoportable. Además, los diversos bugs que fue cosechando no siempre se parchearon y quedaban pendientes hasta la siguiente actualización mayor (3 años de media, más o menos). Por ejemplo: en la versión 10 (2006) la herramienta de distorsión no funcionaba. No podías pinchar en los manejadores y arrastrar para distorsionar. No es que funcionase mal; no funcionaba en absoluto. Cualquier otra empresa hubiera sacado un parche como solución, pero Corel simplemente ha esperado a la versión 11 (2009) para arreglar ese error…
La reciente versión 11 es una especie de revisión o puesta a punto de lo que debía haber sido la versión 10. Corel afirma que la respuesta de las brochas es más rápida aunque el simple redibujado de pantalla es más lento y arroja una serie de aberraciones que poco tienen que ver con el WYSIWYG.

Aberraciones en el monitor (sobre los árboles) producidas por Painter 10 y corregidas en Painter 11.

Nuevos bugs en Painter 11: al abrir más de un documento el programa empieza a visualizar mal el color. La página azulada de la derecha era a todo color, como la de la izquierda. Hay que reiniciar Painter 11 para volver a visualizar el archivo correctamente (En un Mac de última generación con 3 GB de RAM).

Aplicando ciertos valores de ampliación (66% por ejemplo) se produce pixelado en las líneas (ampliar imágen).

Modificando los factores de ampliación anteriores (al 100% por ejemplo) la visualización es correcta (ampliar imágen).
Pero lo peor de lo peor, lo inaceptable, es que ya no podemos exportar nuestro trabajo en el modo de color CMYK como veníamos haciendo desde hace años en versiones más antiguas. En esas versiones simplemente exportabas tu ilustración en TIF o PSD y elegías si guardabas en RGB o CMYK. Cualquier profesional de la ilustración impresa sabe que el arte final debe entregarlo en cuatricomía (o confiar en que lo haga el cliente y le fastidie el color). Pues eso se ha eliminado en Painter 11 de un plumazo y no he conseguido ni una explicación del soporte de técnico de Corel Canadá. De todas formas Corel tiene algo excelente y es su servicio de atención al cliente, que me ofreció las facilidades y el apoyo que les fue posible. Al final he devuelto mi actualización y ya me estoy planteando otra alternativa para trabajar (o confiar en una hipotética versión 12 que recupere lo perdido, eso sí, dentro de un par de años como mínimo).
Painter debería morir y ser comprado por otra empresa que sepa apreciar la exclusividad de lo que tiene entre manos.
PD: La tienda del CAD es un buen lugar donde comprar software y hardware a buen precio.
Stereophonics_ Maybe tomorrow
Cuando te apetece que el tiempo pase despacio…
Simyo: dame tu dinero y cállate la boca
Una de las pocas cosas que he tenido claras en la vida es que cuando alguien repite hasta la categoría de mantra “soy el más guay, el más enrrollao y el más mejor” más vale mandarlo a la puta mierda y darse el piro.
Hoy he leído algo en este blog (información útil y risas aseguradas) y me he animado ha escribir sobre los mismos inútiles:
Simyo, el operador virtual de telefonía móvil, es experto en el autobombo, en echarse flores y asegurar en sus campañas que “no tienen clientes descontentos”.
Debería haber hecho lo que dije antes pero, como el resto de operadoras no pintaban mejor, les compré mi primer móvil. Debo decir, antes de continuar, que en parte tienen razón: son baratos y el servicio es correcto, que ya es mucho.
Al grano: otra cosa es el departamento de promociones, o como le llamen. Da la impresión de que aquello es la cueva de Alí Babá y tienen trabajando a una panda de trileros a la espera de atrapar a un incauto.
Anuncian que si recomiendas a un amigo y contrata un servicio, tu amigo y tú recibiréis 5€ en saldo para llamadas. Pues bien, siguiendo las indicaciones de la web de Simyo, envío la invitación a una persona de mi ámbito familiar. Recibe un email de Simyo donde aparece un enlace que debe pinchar para seguir el trámite. Pincha el enlace y le lleva a una página donde se inicia la contratación de servicio (portabilidad, número nuevo, etc). Elige la portabilidad, introduce sus datos, paga y asunto resuelto (yo mismo vi todo el proceso, se hizo en mi casa). Pues bien, ya va para cuatro meses que esta persona hizo la portabilidad y ni ella ni yo hemos recibido los 5€ de la promoción.
Después vino el tortuoso camino de siempre: llamé a la compañía, expliqué el caso y no me hacen ni puto caso. Volví a llamar para hablar con alguien más razonable, aparentemente tuve suerte: me dijo que “si la compañía hace una promoción debe cumplirse”. Que además tenían constancia de que la persona recomendada había contratado el servicio y que puesto que ellos (Simyo) ya habían ganado un cliente no nos iban a negar lo que anunciaba la promoción. Me dio un número de incidencia y me dijo que llamase en dos días. Yo me lo creí y llamé. Me dijo que había sido imposible, que le dijeron que no había número promocional en el alta y no nos aplicaban la promoción. Llamé al servicio de facturación y allí me atendió una señora que me hizo sentir como si fuera un siervo al que se le había concedido la gracia de exponer su pequeño problema. Nada que hacer: sin número promocional no hay euros. Nadie supo explicarme por qué no teníamos el puto número ni en qué momento del proceso debería haber aparecido. Mandé un fax al departamento de atención al cliente. Les expliqué que en ningún momento del proceso de contratación apareció el número promocional. Yo mismo revisé el proceso (nada complicado por otra parte). La única cosa que se me ocurría es un error en el sistema de gestión de altas o tal vez una incompatibilidad con Mac os x y Safari (sistema y navegador que usamos en casa) y el sistema de Simyo. Nadie contestó.
Se me ocurrió escribir una breve nota en el Blog de Simyo y duró publicada un suspiro. Mandé un segundo comentario que no fue publicado. Pregunté al moderador cual era el motivo de que no aceptasen mis comentarios (redactados correctamente, sin tacos, no como éste). Ninguna respuesta. En Simyo son muy guays pero ponen bozal a sus currantes.
En fin, que toda esta pérdida de tiempo en llamadas no es ya por los 5€ de mierda, que se los pueden meter en el culo haciendo el pino, lo que jode es que ¿que servicio se puede esperar de una compañía que te mangonea de esta manera?

Para reclamar ante el Ministerio de Industraia y poner derechos a toda esta gentuza podéis pinchar aquí.







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