Si has tenido que elegir tu primer monitor TFT seguramente sabes lo que es tener que rebuscar información en la red y acabar con la cabeza como una bola de papel de aluminio pasada por el microondas.
Hace pocos meses cascó mi Sony CRT 19″ mientras acababa el color de Ce que le vent apporte. Continué el trabajo con el Sony CRT 17″ de mi madre, tras un minucioso calibrado. Un poco agobiado por el cambio de tamaño, devolví el Sony a su dueña y le robé el iMac TFT a mi compañera. Vuelta a calibrar y a seguir currando. Cuando acabé el libro comencé la búsqueda del monitor idóneo para mi MacMini G4.
Tras navegar por un calvario de información, ahí va lo que saqué en claro:
Un buen CRT suele ser más fiable reproduciendo color, pero ya sabéis las pegas (generan calor, pesan, ocupan mucho espacio…). A penas se fabrican y si encontráis algo será de gama muy alta, bastante caros.
De los TFT es muy importante saber qué tecnología de panel usan (TN, S-IPS, PVA…). La mayoría usan paneles TN, baratos y rápidos (ideales para jugar y ver películas) pero la fidelidad de color no es su fuerte. Si conseguís encontrar un monitor con tecnología S-IPS mucho mejor. No tienen un refresco tan rápido como los TN o PVA, pero a los que trabajamos con imagen estática nos da igual. Son algo más caros pero su fidelidad de color es mejor.
Los componentes y circuitería de cada fabricante es otro factor a tener en cuenta. Eizo y LaCie son excelentes, pero muy caros para mis necesidades.
Mis dudas iban entre un Apple (un poco caro) y un LG (el modelo en cuestión me resultó imposible de encontrar). Al final me decidí a esperar a los nuevos iMac presentados a finales de agosto (y así jubilaba al MacMini). Pues bien, los iMac de nueva generación, todos, montan las malditas pantallas glossy, tan de moda en todos los PC de gama doméstica. Estas pantallas son una tortura para la vista por la cantidad de reflejos que generan (salvo que estés prácticamente a oscuras). Además, debido al tipo de pantalla, los colores quedan muy vivos, muy atractivos para ver fotos, películas y juegos, pero poco fiables para trabajar. Y aún más: los modelos de 20″ montan pantallas TN de 18 bits en vez de 24 para reproducir el color.
Al final sigo de ocupa en el iMac de pantalla mate de mi señora, a la espera de tomar una decisión…
La única cosa realmente clara es que es mejor un monitor mediocre bien calibrado que uno bueno sin calibrar. Acabé el coloreado del libro con tres monitores diferentes y la correspondencia de color ha sido estupenda. Con el libro ya editado en la mano y las páginas en pantalla no puedo dejar de felicitar a la gente de Dupuis por el estupendo trabajo que han hecho.
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